Cambio de ruta. Porque hace unos meses escribía "¿Azar o hacer?" y todavía no he hecho nada... Así que con el año nuevo toca "darle caña" a la vida. Toca tomarse un chute de cafeína vital... y volar un poco.
Ahora lo “típico” es odiar las tradiciones y demás… decir que celebrar el Año Nuevo no es un “gran asunto” (big deal), y por ello voy a dejarme llevar por la loca de las fiestas que llevo dentro.
Empecemos por unos propósitos (ou yeah, sé que os encantan). Este año me ha costado bastante poco elaborar la lista, aunque es larga… peeeero, he decidido cambiar un poquito las prioridades (que para algo estamos creciendo). Allá vamos:
- Quererme más (porque francamente, la dieta no me es suficiente, y pasar hambre me pone de mala leche).
- Hacer algo “nuevo” cada semana (hacer la croqueta mientras canto la Marsellesa por un centro comercial también vale)
- Apreciar lo que me rodea y a los que me quieren un poco más (un poco, tampoco nos pongamos moñas, que os tengo más que consentidos, perras)
- No tener miedo (que parezco Agallas, el perro cobarde puesto de LSD un mal día)
- Perder la vergüenza (porque sí, porque me apetece ser una de esas personas que no tienen ningún problema con hablar en público)
(Y como siempre, aunque nunca lo cumpla, ser más constante con cosas como este blog, que nadie lee... pero oye... todo el mundo merece un sitio donde vomitar sus sentimientos)Así que a partir de ahora voy a seguir otra filosofía de vida: prueba y error. Porque de los errores se aprende y probando al final acabas consiguiendo cosas.. Incluso equivocarte, pero al menos no estas quieta esperando a que pase el tiempo en un rincón del mundo.

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