Estancada en 75,1 kg

Realmente ya no sé que es peor... cuando me abandono y me dejo llevar por todo ese remolino que me acaba hincando de rodillas después de cada comida pierdo peso, pero sé que no es sano.
Estoy intentando tomar las riendas, comer más sano y controlar lo incontrolable de mi vida. Lo único que tengo claro es que no soy feliz: con lo que soy, con lo que hago.... y porque parezco un sujeto pasivo a cualquier cosa que me ocurra. Necesito ser dueña de mi misma.

Soy consciente de que no hay mucha gente que conozca la existencia de este blog (situación con la que estoy más que cómoda), pero por si alguien me lee voy a empezar a colgar recetas que, además de sanas, engordan nada y menos. Intentaré hacer una aproximación de calorías. 

Por lo pronto, en cuanto acabe la Semana Santa, pretendo ponerme seria con este tema. Comer menos cantidad, más veces al día y reducir el intake de cada día a unas 500-700 calorías. Es un reto, pero creo que podré con ello. Tengo que poder con ello.

Os dejo, a las pocas que me leéis una receta de una "Sopa de tomate milagrosa". Se utiliza en hospitales para pacientes que tienen que reducir su peso rápidamente sin la posibilidad de hacer ejercicio (lo que la hace perfecta para las que por tiempo o por debilidad no podemos movernos demasiado... o incluso para las que pecan algún día y quieren compensar). Además, es milagrosa también en cuanto a lo que nos aporta: vitaminas y una sensación de saciedad brutal (perfecta para no acabar atracando la nevera por la noche). También es diurética y depurante.

Voy a empezar a tomarla por las noches. Aquí donde vivo aún hace frío y no hay nada mejor que una sopa para entrar en calor. 

Receta "Sopa milagrosa de tomate"

Ingredientes:

1/2 kilo de tomates maduros, 1/2 litro de agua, 1/2 cebolla, 2 dientes de ajo, 1 pimiento pequeño, 1 zanahoria, 1 hoja de laurel, 2 hojitas de menta, un poquito de perejil, pimienta y aceite de oliva y pimentón picante.
Preparación:

Primero lavamos muy bien todos los ingredientes. Picamos lo más fino posible la cebolla, la zanahoria, el pimiento y los dos ajos (personalmente, para que no repitan y no sean tan pesados para el estómago, uso un "remedio de la abuela", que es partirlos por la mitad y quitarles el corazón).

Cogemos una olla, le añadimos una cucharadita sopera de aceite (ya sabéis que cuanto menos grasas mejor, así que con una cucharada será suficiente, aunque nos va a hacer estar algo más atentas a la olla para que no se pegue nada). Cuando esté caliente el aceite (y la olla, claro) metemos los ingredientes picados. Los removemos y esperamos a que se doren. Entonces es cuando metemos la hoja de laurel y la pimienta (yo soy super fan de la pimienta, porque además de dar sabor a los platos acelera el metabolismo... es alucinante), y lo dejamos a fuego lento.

Este es el momento de añadir nuestros tomates pelados (yo compro unas latas en las que te vienen las calorías que tienen y así controlo mejor todo, pero podéis pelarlos cuando picamos el resto de ingredientes, la idea es tenerlos preparados para cuando la zanahoria, los ajos, la cebolla y los pimientos estén dorados). 

*Si los vais a pelar y cortar en casa lo mejor es que no los troceéis, primero hay que pelarlos, quitarles el tallo y hacer un corte con forma de cruz que los atraviese (sin cortarlos, simplemente para que el calor se reparta bien por todos lados). Los metemos en una olla con agua y los escaldamos (esperamos a que llegue al punto de ebullición).

Esperamos a que las verduras de la primera olla se pochen (si compráis los tomates pelados y ya medio hechos el paso anterior desaparece). Cortamos finito los tomates, los añadimos (junto con una cucharada sopera de aceite) y removemos muy bien, siempre evitando que se pegue todo a la olla (si el fuego es muy potente bajadlo, lo único necesario es que haga "chup chup"). Quitamos la hoja de laurel y añadimos una pizquita de pimentón picante (lo mismo que la pimienta, sacia y adelgaza)

Añadimos el medio litro de agua (si os gusta espesa lo ideal es medio litro, pero si preferís que sea más suelta, y engorde menos podéis añadir más... eso sí, con cuidado no vayáis a beber agua con sabor a tomate que solamente conseguiréis tener más hambre). Hay que dejar que cocine todo esto a fuego medio 20 minutos, removiendo de vez en cuando. Irá cogiendo un tono rojizo precioso... y llegados a este punto tendréis mucha hambre, os lo aseguro, porque huele genial. Incorporamos el perejil picado y la menta.

Cuando hayan pasado los 20 minutos apagamos el fuego y esperamos a que se enfría (podéis retirarlo del fuego para que sea más rápido). Lo pasamos por una batidora para hacerlo finito finito y que no haya ningún tropezón y se convierta en una crema ligera pero homogénea.

¡Espero que os sirva y os encante! Comentad si os ha gustado la idea o vuestra experiencia con esta sopa. ¡¡Mucha suerte!!

Y ahora la buena noticia del día, el intake de hoy:

Desayuno:
- Dos barritas de cereal bajas en calorías (para poner en marcha el metabolismo) 74 cal.

Comida:
- Carne con setas y arroz integral: 340 cal.
- Pimientos a la plancha: 200 cal.

Cena:
- Esparragos blancos: 51 cal.
- 2 onzas de chocolate blanco: 30 cal.

TOTAL: 695 cal.
Ojalá dentro de unos meses pueda estar tan orgullosa.

Estoy orgullosa de no haber superado las 700 que son mi tope, pero... debo dejar de tomar cosas como el chocolate (según se acabe no compraré más, decidido), porque son calorías vacías de sentido que me podría ahorrar. Mañana más.

Poco a poco

Hoy por la mañana pensaba que estaba todo perdido cuando me han invitado a un pincho de tortilla. Delante de mis amigos no podía dejarlo en el plato... Así que he tenido que tomármelo (eso sí, al menos sin pan). 

Después de eso he estado frustrada hasta la hora de comer, pero de ahí en adelante he conseguido comer menos, pero sano. Poco a poco voy a conseguirlo. ¡Además he sacado algunas fuerzas para hacer alguna que otra tabla de ejercicios

Desayuno:
- 1 Mandarina

Media mañana:
- Pincho de tortilla sin pan del demonio

Comida:
- Un plato pequeño de sepia a la plancha (sin casi aceite) y 100 gr de arroz integral

Cena:
- Medio calabacín al vapor

Esta Semana Santa intentaré comer el menor número de veces en casa de mis padres, porque allí no hay escapatoria. Está claro que según vuelva de estas "minivacaciones" me lo voy a tomar mucho más en serio.

Tal vez esté de mejor humor (un poco), aunque sigo estando un poco susceptible con según que cosas (de amigas de mis amigas que no son amigas mías... y que disfrutan martirizándome, en fin, historia de otro día)

Meta: Junio

Tropiezo nada más empezar

Me odio... me odio por no ser capaz de ser más fuerte que la comida. Odio depender de ella, odiarme por ella y sentirme como me siento por ella.

Hoy todo iba bien hasta la cena... cuando he vuelto a caer en la misma piedra. Me doy asco.

Desayuno:
Una tostada con una loncha de pavo + manzana

Comida:
Un plato pequeño de couscous + tortilla de un huevo de calabacin

Cena:
Da igual que me comiera una sepia a la plancha

Diario de abordo

Llegados a este punto no sé si esta ha sido una buena o mala semana. Todo el mundo me nota más delgada, pero la báscula no miente. Después de rozar los 74 kilos hoy vuelvo a los 75,5 kg... Un horror. Ayer me asusté. Tuve un momento de debilidad y me zampé una tableta de chocolate blanco entera... así que recurrí otra vez a algo que no me gusta nada. 

Me maree, empecé a ponerme muy nerviosa... y como ahora estoy viviendo sola no me quedó otra que comer. Tenía miedo. Llevaba unos cuantos días restringiendo las calorías y ahora de repente el corazón me iba a mil por hora, tenía ansiedad... No quería desmayarme o algo peor estando sola, así que sobreviví.

No quiero volver a ese punto. No quiero volver a esos días en los que no soy yo. Cuando parece que un alien se apodera de mi y yo soy una mera espectadora de lo que le pasa a mi cuerpo. Tengo que ser fuerte y no volver a esa oscuridad asquerosa.

Peso 75,5 kg y voy a adelgazar sin recurrir a mia, está decidido, diga lo que diga el alien.



Tal vez haya tenido un descontrol estos últimos días y por eso haya caído, por eso a partir de ahora necesito anotar todo lo que como. Empezando por hoy, que me he alimentado como una cerda (al menos así me dará vergüenza si lo tengo que escribir):

Desayuno:
- Me lo he saltado (empezamos mal)

Media mañana:
- 1 Mandarina: 40 cal.

Comida:
- Puré de lentejas (si, pensaba arreglarlo comiendo algo sano) - 300 calorías.

Media tarde:
- 1 Mandarina: 40 cal.
- Noodles: 300 cal. (Muy bonito todo... al menos son los últimos que me quedaban, nunca más)

Cena:
- 2 huevos con patatas al vapor: Patatas 70 cal + Huevos 160 cal+ Aceite 20 cal= 250 cal (una cena suuuuper ligera, como para pegarme un tiro)
- Batido de chocolate (con stevia) + cereales: 250 cal.

TOTAL: 1080 CALORÍAS!
Peso: 75,5 Kg.

Y todo esto sin ningún tipo de ejercicio... me doy asco. A partir de hoy 500 cal. va a ser mi tope. De aquí a septiembre.

Fingirme

Me levanto, me miro al espejo y finjo que todo está bien. Una vez leí en una de estas noticias enlazadas al feed de facebook que lo primero que tienes que hacer para mejorar tu autoestima nada más levantarte es mirarte al espejo y decirte "tú eres la mejor", "tú puedes con todo", "hoy es tu día"...
Como si fuera un ritual satánico cada mañana de los último dos años lo he hecho. A veces en voz alta, a veces en silencio... Hay días en los que, de hecho, me quedo unos segundos con la mirada perdida en esos ojos azules. Esperando una respuesta. Pero siempre ocurre igual: miran a través de mí. Casi siento como se clavan en la pared a mis espaldas. No hay respuesta, ni dentro ni fuera... Es inútil, porque sigo sintiendo lo mismo que antes de hacer el memo.

Hace poco aprendí (también por algún artículo de curiosidades) que si miramos fijamente nuestro reflejo en el espejo durante suficiente tiempo podemos sufrir alucinaciones. Hay gente que percibe movimientos de los que no son conscientes en su rostro y otros (la mayoría) después de unos minutos comienzan a notar deformaciones en sus facciones... Pero, ¿y si ya estamos deformados? ¿y si lo único que hace falta es una mirada analítica y detallada en un reflejo? Un tiempo de adaptación de nuestros ojos a la realidad, como cuando salimos al exterior en verano y no podemos ver nada.

Tengo miedo a la deformidad de mi reflejo. De la que va por dentro, de esa que no se nota sino horas después de mirar fijamente al yo que está a otro lado del espejo.

Temo haber alcanzado el límite de tiempo. ¿Cuántos minutos llevo acumulados mirándome al espejo buscando el fallo? ¿Será mañana cuando comience a ver esa deformidad que asusta a todo el mundo?

Tengo miedo de perderme en ese reflejo y ser incapaz de volver a salir a la superficie nunca más.


Reflexión: Autoestima

Muchas veces, hablando con mis amigas me han preguntado "¿por qué tienes la autoestima tan baja?". Nunca sé que responder. Ellas me ven como una chica adulta, responsable, capaz de todo... pero por dentro estoy asustada y no me valoro nada.

No me valoro nada, soy totalmente consciente. Es un hecho. Sé, objetivamente, que podría quererme más, que desde fuera parezco mucho más, pero por dentro soy débil. La mínima corriente de aire me desmorona, como un castillo de naipes.

Hoy, hablando con "otro chico del que me he enamorado pero nunca sentirá lo mismo por mí" me he puesto a pensar. Siempre he oído la frase "primero tienes que quererte tú, para que alguien más lo haga", pero... ¿y si yo ya me quiero? ¿y si lo que ocurre es que únicamente no me gusto?

Tal vez en mi caso sea al revés. Puedes ser la persona más segura del mundo, pero si nunca te has sentido amada, querida por encima del egoísmo del otro, acabas pensando que no lo mereces.

Puede que sea eso, que no merezca ser la "persona" de nadie. Puede que sea mucho, pero nunca suficiente.

Siempre que hago algo creen que sé lo que estoy haciendo. Es mentira.

Tu indiferencia

Otra patada en el estómago. Otro salto al vacío en mi pecho. Bombeo odio y te vuelvo a pensar. Hay que seguir adelante, no paro de repetírmelo, pero por el camino me haces pequeña e insignificante.

Así es como me has hecho sentir. Si el amor nos debe hacer mejores, la falta del tuyo me está destrozando. Tú has creado esto. Tu indiferencia me ha modelado de un barro bañado en lágrimas de otros "te quieros". Ajenos.

A veces siento que el frío del invierno se cuela entre los cristales de las ventanas y se mete en mi corazón, como una corriente helada que me corta la carne hasta llegar a mis entrañas. Ahí es donde te anidas, miedo, pánico... Soledad, dependencia de algo que aún no conozco.


Las peores resacas no son de alcohol, son de cariño

¿Por qué me regalé? ¿por qué me entregué a cambio de nada? Apareciste como un oasis cuando yo tragaba tierra aún en el desierto. Ahora me ahogo en un mar de todo lo que te he llorado. Pensaba que ya solo podía arrastrarme, pero me equivocaba. Ahora no respiro, me contraigo y me escondo inmóvil en un agujero... frío. Tiemblo, tiemblo y tengo miedo de que vuelvas a por más.

Me gusta pensar que ya no te daría nada, pero la verdad es que sigo siendo tuya y te veo dentro cada día. Me cortas cada vez que me niegas, me desgarras cada vez que me olvidas... y yo sigo sacando cal y arena de aquella botella de buenas palabras que me dijiste aquella madrugada, entre lágrimas, mientras nos abrazábamos perdonando todas nuestras dudas. 

Era mentira, ahora lo entiendo, pero sigo siendo tuya.

Cambió de opinión.

Des/control

Lo he vuelto a hacer... he vuelto a caer. Odio esa ira hacia mí misma que me impide avanzar y lograr mis metas. Es como si tuviera una segunda persona dentro, fuera y a mi lado igual a mi, pero perversa. Necesito deshacerme de esta carga horrible, de ese peso muerto que me acompaña. Un miedo, una frustración que me hacen hacerme daño, controlar (o intentar tomar el control) pensando que no es ella quien mueve los hilos. Comienza con pequeños fragmentos de tu vida y acaba devorándolo todo, dejándote vacía, con hambre y sin ganas de alejarte de una verdad incómoda que nadie más sabe.

Te odio,
te necesito,
vete...
vuelve...

¿Control?
Odio

Sabéis bien de quién hablo.