Mi idea de pareja era encontrar a alguien con quien estar a gusto y sentirme respetada y querida. Hace año y medio conocí a quien hoy es mi pareja, pero... no tal y como es ahora.
Estaba de fiesta, le conocí. Cada uno es de una ciudad diferente (separadas por 500 km). Empezamos a hablar y acabamos viajando 5 horas cada mes para vernos. La historia parece simple. Chico majo, con pinta de bueno, "ex-gordito" conoce chica que más o menos (en el fondo) lo mismo... pero habiendo pasado ya por suficientes cosas como para no fiarse de nadie (y con un muro construido a su alrededor que ni el de la frontera con México).
La historia es simple, pero por encima. El chico no es tan "majo", porque meses después de haber hablado el tema de la exclusividad la chica descubre que sigue quedando con otras... Hablan, ella mantiene la calma pero lo tiene claro, tiene que acabar. Él pide perdón y dice que va a acabar con todas. Delante de ella lanza mensajes de "lo siento, pero estoy en serio con alguien".
Después de esa "primera toma de contacto con el mundo real", ella empieza a sospechar de todo y "todas". Levanta alambradas, muros... lo que haga falta para no volver a hacerse daño, pero él se porta genial durante meses y meses... y derriba toda defensa de nuevo.
Ella decide sorprenderle y llegar un día antes de lo pactado. Le pilla en el móvil, un año después que lleva meses (otra vez) tonteando con gente. Lo dejan. Él llora, patalea, le cuenta que le ha mentido en muchas cosas... que se siente un fracasado, que necesita sentirse "deseado", que necesita sentirse "más" de lo que cree que es... Ella le perdona.
Parecía una historia fácil... y al final se me ha complicado.
Ahora, meses después de "la Gran Pelea"... siento miedo. Miedo de volver a confiar. De dármela otra vez. Pero la curiosidad (o el masoquismo) me hacen seguir adelante. No sé si se trata de una relación tóxica. Creo que más bien hay una persona en ella que es tóxica, pero sobre todo, para ella misma. Y no puedo dejar de quererle.
Un poco más rota que antes, más insegura... y con 4 kg más, aquí estoy.
Es una puta maldición.
**Escrito, rápido y corriendo, mientras él lucha por hacerme cada día feliz. Lo único que está consiguiendo es enamorarme más. ¡Joder! no me entiendo ni yo.

